jueves, 15 de diciembre de 2011

Actualización semanal: Jueves 15/12, Wǔ Gài Zǐ


Hola a todos de nuevo!!

Pues aquí estoy con una nueva actualización, y ya no queda nada. Yo se que las últimas actualizaciones estaban siendo un poco coñazo, pero la verdad fue un poco decepción el hecho de que nadie me respondiera al planteamiento de sentirme ignorado.
Una pena.

La verdad que ya escribo en el blog sin esperanza de recibir atención, aunque me lo he buscado yo mismo. Bastante inconstante en la actualización (esta vez tengo excusa por fallecimiento familiar), y además las actualizaciones siempre eran tochos de historia que, al no tener nada completo como producto, pues era un coñazo. Que le voy a hacer...

¡Pues terminar las historias de los puñeteros personajes!
Cosa que he conseguido, terminar las historias de los PJs. Ahora ya puedo ponerme con los mecanismos de juego, y empezar a testear el módulo y el sistema, para luego extrapolarlo a las otras líneas que tengo planeadas. Mucho esfuerzo, mucho tiempo...¡¡y poca recompensa hasta ahora!!!

Pero me pongo un objetivo, que esperaré a año nuevo para plasmar totalmente: ¡tener preparado para el aniversario de la creación de la web (no recuerdo si abril o mayo) el módulo completo del Dragón!
Y no penséis que todos los "buenos propósitos" dejan de cumplirse. Mi buen propósito de éste año era no llegar a los 30 obeso y...¡no lo conseguí! Pero llevo perdidos 14 kilos en un año, así que estoy consiguiendo cambiar...

Y ahora, la historia...
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Historia
Wǔ Gài Zǐ es el hombre de confianza del heredero de la prefectura de
Jinzhong, Wú Xíng. Ha sido el primer miembro de su escolta, lo acompaña desde que tiene edad para luchar, y fue prácticamente criado con él. Tiene su misma edad, y es lo más parecido a un amigo que Wú Xíng ha tenido nunca, aunque otros piensen lo contrario.

Wǔ Gài Zǐ es oficialmente un hermanastro de Wú Xíng, fruto de una relación extramarital e incestuosa de Wú Xiào, padre de Wú Xíng y señor de la prefectura de Jinzhong, con una prima cuya identidad nunca fue revelada. La mujer de Wú Xiào nunca superó esta situación, y consecuentemente nunca trató a Wǔ Gài Zǐ como un hijo. Sin embargo, tuvo que aceptar que Wú Xiào lo criara como tal.

Wǔ Gài Zǐ es menor que Wú Xíng, y por tanto no podía ser el heredero de Zhi. Tampoco fue criado rodeado de los lujos de los que dispuso Wú Xíng, si no que desde pequeño se le preparó para estar al lado de Wú Xíng, ayudarle y apoyarle en todo lo que necesitara. Todo. Wǔ Gài Zǐ conoció al verdadero Wú Xíng, un niño que se crió rodeado de lujos, y que cuanto más tenía más ambicionaba. Y fue educado para estar a su lado, para ver como correcto todo lo que Wú Xíng hiciera con los demás, puesto que para eso estaba destinado a ser el señor de la prefectura de Jinzhong. Así fue como crearon a Wǔ Gài Zǐ, que se convertiría en un auténtico monstruo, pero que era lo que Wú Xíng necesitaba.

Wǔ Gài Zǐ fue entrenado en infiltración, sigilo y disfraz. Debía ser el hombre que Wú Xíng necesitara, cuando lo necesitara. Debía ser capaz de actuar de espía, de entrar donde nadie más pudiera, de ver sin ser visto y oír sin ser escuchado. Debía ser capaz de parecer cualquier otra persona, incluso creyéndoselo el mismo, para poder engañar a todo el mundo, incluido Wú Xíng si era necesario para que su tarea pudiera ser llevada a cabo.

Wǔ Gài Zǐ, además, debía ser capaz de matar. Tenía que estar versado en las artes del asesinato, ya fuera clavando una daga o arrojando un cuchillo, manejando una espada o administrando un veneno. Además de un espía, debía ser un asesino.
Pero no sólo debía ser capaz de realizar su tarea, si no que no debía dudar un instante en realizarla. Wǔ Gài Zǐ no tiene moral alguna, nunca ha sentido un ápice de remordimiento, porque se le instruyó con una máxima muy sencilla en su mente: Wú Xíng, como futuro señor de Jinzhong, es la ley; y lo que se hace siendo dictado por la ley, es bueno, sea lo que sea lo que se debe hacer.

Pero, además de un espía y un asesino, Wǔ Gài Zǐ fue entrenado para ser un cortesano al lado de Wú Xíng, puesto que era una función natural para combinar con su entrenamiento más combativo de espía y asesino. Así pues, Wǔ Gài Zǐ recibió entrenamiento en etiqueta, diálogo y educación. Puede ser un perfecto anfitrión y acompañante, o un hombre mordaz en sus comentarios. Casi todas sus palabras son tan afiladas como una daga clavada entre los hombros.

Ese fue el entrenamiento de Wǔ Gài Zǐ dedicado a servir a Wú Xíng, y su vida fue dedicada a su señor. Ya desde niños, Wú Xíng se divertía dando órdenes crueles a Wǔ Gài Zǐ, como matar animalillos o golpear a otros niños. Estas travesuras fueron ganando en intensidad y frecuencia, hasta que una vez Wú Xíng se excedió, ordenando a Wǔ Gài Zǐ que desnudara a una joven para poder admirarla así.
Su padre, Wú Xiào, se enteró de lo que había hecho Wú Xíng, y se lo hizo pagar. Ordenó que trajeran a ambos niños, y ató a Wǔ Gài Zǐ a un potro, con el torso descubierto y boca abajo. Le hizo azotar hasta desfallecer. Wú Xíng no entendía que pasaba, la razón por la que había hecho eso. La intención de Wú Xiào era enseñarle a su hijo un par de lecciones:

"Hijo, todo en la prefectura de Jinzhong te pertenecerá, y podrás disponer de ello. Pero, antes de debes entender que no podrás disponer de ello como se te antoje. China es un lugar más antiguo que tú, que yo y que nuestros ancestros. Tiene unas reglas que han sido dadas por el Cielo a través del Emperador, y debemos cumplirlas, pues son estas reglas las que rigen el mundo y lo sostienen.

No puedes hacer lo que has hecho con esa muchacha, puesto que no es la forma de hacer que nos han transmitido nuestros ancestros. Debes pedir su mano en matrimonio, casarte con ella y darla un lugar en el que vivir. Entonces, será tu esposa y sucederá lo que deba suceder.

Y antes de que me preguntes, quiero explicarte también la razón por la que los azotes los ha recibido Wǔ Gài Zǐ, y no tú. Tú eres quien ordena, quien rige y quien gobierna. Tú eres quien dicta los actos que deben realizarse. Eres como un pequeño emperador, en una pequeña región de China, así como el Emperador la gobierna entera. Es por ello, que debes saber que te aguarda el mismo destino que al Emperador: la dignidad de tus actos y sus consecuencias recaen sobre tus súbditos, haciendo que si tú cometes un acto que va contra las Leyes del Cielo, los efectos caigan sobre tus súbditos. Tú les gobiernas, tuyo es el poder...pero tuya es la responsabilidad de la vida de tus súbditos, puesto que tus actos marcan su destino. Espero que lo hayas comprendido"

Wǔ Gài Zǐ no presenció esta conversación, si no que Wú Xíng se la contó después, al tiempo que le pedía disculpas. Wǔ Gài Zǐ no lo entendió bien, pero si entendió los cambios que produjo en Wú Xíng. Lo primero que hizo fue pedir disculpas a la muchacha a la que había ofendido, a su familia y sus ancestros por la ofensa que había cometido. Evidentemente, fue perdonado, ¿quién no perdonaría a la persona que tiene delante, si puede ordenar que te maten y nadie movería un dedo por evitarlo?

Pero unos días después, la muchacha apareció muerta en una cuneta, desnuda y ultrajada. Nadie consiguió nunca averiguar quien había cometido semejante atrocidad, aunque había algunos que callaban el secreto.

Así empezó a desarrollarse la nueva personalidad de Wú Xíng. Mantenía las formas siempre por delante, untando con miel los oídos de quien estaba alrededor, mientras actuaba en la sombra gracias a un leal siervo, que hacía el trabajo sucio, limpiaba y desaparecía con discreción. Así fue durante años, en los cuales Wú Xíng fue acumulando poder en el palacio, incluso superando a su propio padre que, en poco tiempo, fue superado por su hijo aún sin saberlo, pensando que los consejos de sus asesores eran sinceros y que los informes que le presentaban era secretos.

Poco a poco, Wú Xíng extendió sus hilos, carentes de los límites de la moralidad que su padre había tratado de imponerle, y sustentados en la creencia de la que hizo único partícipe Wǔ Gài Zǐ: "Si yo soy la ley en Jinzhong, yo dictó como deben hacerse las cosas. Y si mi problema deben ser las consecuencias con mis súbditos, les daré opio suficiente para que no sepan la fuerza con la que les fustigo".

Y así siguió, hasta que Wú Xíng encontró el amor. Tierno, dulce y romántico, impropio de él y de una historia llena de asesinatos, chantajes y sombras.

Se había desatado un conflicto entre varias prefecturas en la que Jinzhong se alió con la vecina Linfen, provincia gobernada por el señor Gāo Rén, contra la militarista prefectura de Changzhi, gobernada por Zhang Xian. El conflicto no parecía avanzar bien, las tropas de Changzhi asediaban la capital de Linfen, y Gāo Rén envió a su esposa e hija a la capital de Jinzhong pidiendo a su señor que las protegiera.

Como Wú Xiào estaba en la guerra, fue Wú Xíng quien las recibió, y quedó prendado de la bella doncella Gāo Sè, de la cual se dice que posee una belleza más allá de una simple mortal, que ha sido bendecida por los espíritus para ser la más bella mujer del Imperio. Puso a disposición de madre e hija toda la seguridad de la que podía disponer en tiempo de guerra, e incluso se ofreció como guardián personal de la doncella. A Wǔ Gài Zǐ le parecía increíble que su señor tuviera sentimientos honestos hacía la muchacha, pero éstos eran innegables.

Pasaron los días, y llegaron noticias de que la habilidad de Wú Xiào había dado la vuelta al conflicto, que se había roto el asedio de la capital de Linfen y que los ejércitos ahora presionaban a las tropas de Changzhi hacia su territorio. Todo era alegría, y hubo una gran celebración. Y en esta celebración, culminó el florecimiento entre ambos jóvenes que, encubiertos por Wǔ Gài Zǐ, se entregaron el uno al otro, prometiéndose secretamente para contraer matrimonio después de la guerra.

Este suceso dejó desolado a Wǔ Gài Zǐ que, para su desgracia, se había enamorado también de la dulzura de Gāo Rén. Como guardaespaldas de Wú Xíng los acompañaba a todos lados, y no podía dejar de pensar en ella. Le resultaba terriblemente doloroso ver las atenciones que le dedicaba la muchacha a su señor, pese a saber que no tenía derecho a aspirar a ella. Pero el amor no conoce de limitaciones sociales ni de deberes, y a Wǔ Gài Zǐ le costaba muchísimo mantenerse fiel a lo que le habían enseñado.

Y fue todavía peor cuando la madre de Wú Xíng, la que le había odiado y despreciado siempre, se coló a hurtadillas una noche en su habitación, por uno de los pasadizos secretos de palacio que sólo conocen los adeptos a los secretos. Wǔ Gài Zǐ no sabía que pasaba, que iba a suceder...pero era la madre de su señor, y tenía que obedecerla. Ella, sólo le pidió que le escuchara:

“Escúchame, hijo, porque esa es la verdad que he escondido durante años, eres mi hijo. Penosamente he soportado mentir y comportarme como si así no fuera, pero lo que no puedo soportar es verte con el corazón roto. Has guardado bien el secreto del amor de tu hermano, pero es él quien no puede esconderlo. Al igual que tú, fruto de mi vientre, no puedes esconder el tuyo. Amas a Gāo Sè, amas a esa muchacha y no puedes evitarlo. Al igual que tampoco podrás evitar sufrir al verla en brazos de otro.

Desgraciadamente, es un sufrimiento que no podemos evitar, puesto que el mundo lo ha querido así. Cuando nacisteis ambos, el mismo día en el mismo parto, tu padre os separó. Dos hijos, mellizos, serían una bendición para cualquiera, salvo para alguien con un reino que legar y en busca de un heredero. Así que, te convirtió en un bastardo, y le entregó la herencia a tu hermano, Wú Xíng. De esa forma además podía reconocerte el nombre, pues tu padre no querría agravar a los ancestros negándote el nombre y tu destino.

Debes saber, entonces, que deberías tener tanto derecho a estar con la mujer que amas como el hombre que yace con ella en estos momentos. Si la quieres, si quieres estar con ella alguna vez, deberás protegerla de ese mismo hombre con el que ahora yace, pues conozco el monstruo en el que se ha convertido y seguro que es un amor que se marchitará, tarde o temprano. Protégela, no dejes que la haga daño, y asegúrate de que es feliz. Haz que te ame, y cuando así sea, llévala a un santuario. Si ella permanece en un santuario, el compromiso o matrimonio llegará a estar cancelado, y podréis estar juntos.

Pero no tardes mucho. Pude evitar que asesinaran a la comadrona que asistió a vuestro parto, así como evitar que destruyeran los registros de que nacisteis los dos. Aunque eso tu padre no lo sabe, cuanto más tiempo pase más difícil será arreglar lo que sucedió. Haz que te ame, llévala a un santuario y espera. Cuando a los ojos de los ancestros y los espíritus el matrimonio deje de ser válido, reclama tu herencia, reclama tu verdadera vida, y hazla tu esposa."

Ese día se produjo un cambio radical en Wǔ Gài Zǐ. Siguió cumpliendo con sus deberes con Wú Xíng, pero cada gesto estaba dedicado a Gāo Rén. Tenía un camino ante sus ojos, aunque estuviera asfaltado con las atrocidades que Wu Xing le instaba a cometer. Tenía esperanza y tenía fe, y su comportamiento tuvo su premio, pues con el tiempo Gāo Sè comenzó premiándole con tímidas sonrisas, después con dulces palabras, y acabó confesándose.

Había pasado un año, el conflicto estaba en sus últimos estertores e incluso se hablaba de negociaciones de paz. Fue en esa época cuando Wú Xíng también tuvo que ir a las líneas de batalla, a reuniones para negociar las condiciones de la paz. Entonces Gāo Sè quedó al cuidado de Wǔ Gài Zǐ, como más leal compañero de Wú Xíng.

Y fue en esa época en la que Wǔ Gài Zǐ cometió la única traición a su señor que ha cometido en su vida, compartiendo lecho con Gāo Sè. Wǔ Gài Zǐ fue seducido por ella, que le confesó que no había podido evitar darse cuenta del amor que la profesaba, y ella había quedado prendada de él, de su personalidad y su candor. Wú Xíng era un hombre excepcional, demasiado excepcional y todo en él era demasiado perfecto e impresionante. Sin embargo, Wǔ Gài Zǐ era un hombre mucho más terrenal, mucho más real, y que la reconfortaba más. Le dijo que, cuando le abrazaba, sentía que miraba a una persona con corazón, no a un gran señor con el que estaba prometida.

Y el amor rompió barreras.

Ambos estaban dispuestos a arriesgarse al castigo que tuvieran que soportar, pero no podían esconder lo que sentían. Esperarían a la vuelta de Wú Xíng, y sellarían su destino, posiblemente la muerte.

Pero no fue así.

La comitiva de guerra traía lo que debían ser buenas noticias, pero no lo eran para todos.

Wú Xíng estaba taciturno, violento y desagradable incluso con Wǔ Gài Zǐ y Gāo Sè. No pudieron hablar con él, y no sabían si sentirse aliviados o asustados. Todo quedó explicado en el discurso de Wú Xiào: la guerra había sido cruenta, el odio despertado terrible y el sufrimiento gravísimo. Pero la muerte del señor de Changzhi, Zhan Xian, y la ascensión de su hijo, Zhang Zei, habían traído esperanza.

La paz se había firmado bajo unas férreas condiciones para garantizar el hermanamiento entre las tres provincias vecinas. Y para ello, nada mejor que una serie de matrimonios concertados, como el de Gāo Sè con Zhan Zei, para sellar la hermandad entre las provincias de Linfen y Changzhi, y la de Wú Xíng con Gao Fan, sobrina del señor de Linfen, Gāo Rén, quedando hermanadas Linfen con Jinzhong, y por tanto, creando un triple hermanamiento entre Linfen, Changzhi y Jinzhong.

Quedaron muchas familias rotas tras esta guerra, muchos hogares destruidos y muchas familias deshechas.

Así como los sueños de Wǔ Gài Zǐ, que perdió a la mujer a la que amaba, y quedó al servicio de un señor no sólo cruel y despiadado, si no además, ultrajado por un hombre que pasó a ser su enemigo, sólo por buscar la paz.


Personalidad e interpretación.
Wǔ Gài Zǐ es un personaje camaleónico, o como dicen las personas cercanas a él: falso. Siempre tiene una sonrisa cuando hace falta, un tono amigable cuando lo necesita, y un gesto comprensivo cuando es necesario. Pero siempre es una mascara, excepto con Gāo Sè, con la que ya nunca puede hablar.

Wǔ Gài Zǐ siempre se comporta como necesite para cumplir con lo que su señor le ordene, ya sea conciliador para asegurarse que el grupo que tiene encargada la misión mantenga la cohesión, como en un tono dirigente cuando el grupo se vea invadido por la pasividad. Pero en términos generales, prefiere ser el que motive un cambio, que el que lo fuerce, actuando por tanto para incitar las acciones en otros que lleven hacia delante las actuaciones necesarias.

Nunca enseña sus armas, pues considera que la mejor filosofía es que un enemigo sólo vea el acero cuando lo tenga clavado en las entrañas, y lo aplica tanto al combate físico, como dialéctico y político. Siempre parece desarmado, siempre parece vulnerable, pero nunca entra en ninguna situación sin preparar un plan, tanto de escape como de ofensiva.

Internamente, eso sí, algo ha cambiado en él. Aunque obedece los designios de su señor, empieza a dudar que la autoridad de éste le otorgue los privilegios, y algunas acciones le hacen dudar. Muchas veces considera cual es el nivel aceptable mínimo con el que puede cumplir los encargos, en un intento de conseguir lavar su conciencia intentado no ayudar en el increíble crecimiento de poder que ha conseguido su señor.



Muchas gracias a todos por vuestra atención!
Cualquier comentario que queráis hacer, será siempre bienvenido.
Alejandro
Fundador de RolHypnos

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