miércoles, 28 de julio de 2010

Encuesta de popularidad



Hola a todos!

Para ir midiendo nuestro progreso, hemos creado una encuesta de popularidad de los personajes que hasta ahora se han presentado para esta ambientación.

Aquí teneis el enlace!
Encuesta


Un saludo a todos!!!

Alejandro
Fundador de Rol Hypnos

lunes, 26 de julio de 2010

Wu Gai Zi (ocultar la verdad / mantener tapado un suceso )





Wu Gai Zi es un miembro más de la escolta del heredero de la prefectura de
Jinzhong, Wu Xing. Fue el primer miembro de su escolta, lo acompaña desde que tiene
edad para luchar, y fue prácticamente criado con él. Tiene su misma edad, y es
lo más parecido a un amigo que Wu Xing ha tenido nunca, aunque otros piensen lo
contrario.

Wu Gai Zi es oficialmente un hermanastro de Wu Xing, fruto de una relación extramarital e
incestuosa de Wu Xiao, padre de Wu Xing y señor de la prefectura de Jinzhong, con una
prima cuya identidad nunca fue revelada. La mujer de Wu Xiao nunca superó esta
situación, y consecuentemente nunca trató a Wu Gai Zi como un hijo. Sin
embargo, tuvo que aceptar que Wu Xiao lo criara como tal.

Wu Gai Zi es menor que Wu Xing, y por tanto no podía ser el heredero de Zhi.
Tampoco fue criado rodeado de los lujos de los que dispuso Wu Xing, si no que
desde pequeño se le preparó para estar al lado de Wu Xing, ayudarle y apoyarle
en todo lo que necesitara. Todo. Wu Gai Zi conoció al verdadero Wu Xing, un
niño que creció rodeado de lujos, y que cuanto más tenía más ambicionaba. Y fue
educado para estar a su lado, para ver como correcto todo lo que Wu Xing
hiciera con los demás, puesto que para eso estaba destinado a ser el señor de
la prefectura de Jinzhong. Así fue como crearon a Wu Gai Zi, que se convertiría en un
auténtico monstruo, pero que era lo que Wu Xing necesitaba.


Wu Gai Zi fue entrenado en infiltración, sigilo y disfraz. Debía ser el
asesino que Wu Xing necesitara, cuando lo necesitara. Debía ser capaz de actuar
de espía, de entrar donde nadie más pudiera, de ver sin ser visto y oír sin ser
escuchado. Debía ser capaz de parecer cualquier otra persona, incluso
creyéndoselo el mismo, para poder engañar a todo el mundo, incluso a Wu Xing si
hacía falta para que su tarea pudiera ser llevada a cabo.

Wu Gai Zi además, debía ser capaz de matar. Debía estar versado en las artes
del asesinato, ya fuera clavando una daga o arrojando un cuchillo, manejando
una espada o administrando un veneno. Además de un espía, debía ser un asesino.
Pero no sólo debía ser capaz de realizar su tarea, si no que no debía dudar un
instante en realizarla. Wu Gai Zi no tiene moral alguna, nunca ha sentido un
ápice de remordimiento, porque se le instruyo una máxima muy sencilla en su
mente: Wu Xin, como futuro señor de Jinzhong, es la ley; y lo que se hace siendo
dictado por la ley, es bueno, sea lo que sea lo que se debe hacer.

Pero, además de un espía y un asesino, Wu Gai Zi fue entrenado para ser un
cortesano al lado de Wu Xing, puesto que era una función natural para combinar
con su entrenamiento más combativo de espía y asesino. Así pues, Wu Gai Zi
recibió entrenamiento en etiqueta, diálogo y educación. Puede ser un perfecto
anfitrión y acompañante, o un hombre mordaz en sus comentarios. Casi todas sus
palabras son tan afiladas como una daga clavada en los omoplatos.

Ese fue el entrenamiento de Wu Gai Zi dedicado a servir a Wu Xing, y su vida
fue dedicada a su señor. Ya desde niños, Wu Xing se divertía dando órdenes
crueles a Wu Gai Zi, como matar animalillos o golpear a otros niños. Estas
travesuras fueron ganando en intensidad y frecuencia, hasta que una vez Wu Xing
se excedió, ordenando a Wu Gai Zi que desnudara a una joven para poder
admirarla así.

Su padre, Wu Xiao, se enteró de lo que había hecho Wu Xing, y se lo hizo
pagar. Hizo traer a ambos niños, y ató a Wu Gai Zi a un potro, con el
torso descubierto y boca abajo. Y le hizo azotar hasta desfallecer. Wu Xing no
entendía lo que pasaba, la razón por la que había hecho eso. Wu Xiao quería
enseñarle a su hijo un par de lecciones:

"Hijo, todo en la prefectura de Jinzhong te pertenecerá, y podrás disponer de
ello. Pero, antes de eso debes entender que no podrás disponer de ello como se
te antoje. China es un lugar más antiguo que tú, que yo y que nuestros
ancestros. Tiene unas reglas que han sido dadas por el Cielo a través del
Emperador, y debemos cumplirlas, pues son estas reglas las que rigen el mundo y
lo sostienen.

No puedes hacer lo que has hecho con esa muchacha, puesto que no es la forma
de hacerlo que nos han transmitido nuestros ancestros. Debes pedir su mano en
matrimonio, casarte con ella y darla un lugar en el que vivir. Entonces, será
tu esposa y sucederá lo que deba suceder.

Y antes de que me preguntes, quiero explicarte también la razón por la que
los azotes los ha recibido Wu Gai Zi, y no tú. Tú eres quien ordena, quien
rige y quien gobierna. Tú eres quien dicta los actos que deben realizarse. Eres
como un pequeño emperador, en una pequeña región de China, así como el
Emperador la gobierna entera. Es por ello, que debes saber que te aguarda el
mismo destino que al Emperador: la dignidad de tus actos y sus consecuencias
recaen sobre tus súbditos, haciendo que si tú cometes un acto que va contra las
Leyes del Cielo, los efectos caigan sobre tus súbditos. Tú les gobiernas, tuyo
es el poder...pero tuya es la responsabilidad de la vida de tus súbditos,
puesto que tus actos marcan su destino. Espero que lo hayas comprendido"

Wu Gai Zi no presenció esta conversación, si no que Wu Xing se la contó
después, al tiempo que le pedía disculpas. Wu Gai Zi no lo entendió bien,
pero si entendió los cambios que produjo en Wu Xing. Lo primero que hizo fue
pedir disculpas a la muchacha a la que había ofendido, a su familia y sus ancestros
por la ofensa que había cometido. Evidentemente, fue perdonado, ¿quién no perdonaría
a la persona que tiene delante, si puede ordenar que te maten y nadie movería
un dedo por ayudarte?

Pero unos días después, la muchacha apareció muerta en una cuneta, desnuda y
ultrajada. Nadie consiguió nunca averiguar quien había cometido semejante
atrocidad, aunque había algunos que callaban el secreto.

Así empezó a desarrollarse la nueva personalidad de Wu Xing. Mantenía las
formas siempre por delante, untando con miel los oídos de quien estaba
alrededor, mientras actuaba en la sombra gracias a un leal siervo, que hacía el
trabajo sucio, limpiaba y desaparecía con discreción. Así fue durante años, en
los cuales Wu Xing fue acumulando poder en el palacio, incluso superando a su
propio padre que, en poco, fue superado por su hijo aún sin saberlo, pensando
que los consejos de sus asesores eran sinceros y que los informes que le
presentaban era secretos.

Poco a poco, Wu Xing extendió sus hilos, carentes de los límites de la
moralidad que su padre había tratado de imponerle, y sustentados en la creencia
que compartía con Wu Gai Zi: "Si yo soy la ley en Jinzhong, yo dictó como
deben hacerse las cosas. Y si mi problema debe ser las consecuencias con mis
súbditos, les daré opio suficiente para que no sepan la fuerza con la que les
fustigo".

Y así siguió, hasta que Wu Xing encontró el amor. Tierno, dulce y romántico,
impropio de él y de una historia llena de asesinatos, chantajes y sombras.

Se había desatado un conflicto entre varias prefecturas en la que Jinzhong se había
aliado con la vecina Linfen, provincia gobernada por el señor Gao Ren, contra la
militarista prefectura de Luliang, gobernada por Zhang Xian. El conflicto no parecía
avanzar bien, las tropas de Luliang asediaban la capital de Linfen, y Gao Ren envió a
su esposa e hija a la capital de Jinzhong pidiendo a su señor que las protegiera.

Como Wu Xiao estaba en la guerra, fue Wu Xing quien las recibió, quedando
prendado de la doncella Gao Se. Puso a disposición de madre e hija toda la seguridad
de la que podía disponer en tiempo de guerra, e incluso se ofreció como guardián
personal de la doncella. A Wu Gai Zi le parecía increíble que su señor tuviera
sentimientos honestos hacía la muchacha, pero éstos eran innegables.

Pasaron los días, y llegaron noticias de que la habilidad de Wu
Xiao había dado la vuelta al conflicto, que se había roto el asedio de la
capital de Linfen y que los ejércitos ahora presionaban a las tropas de Luliang hacia su
territorio. Todo era alegría, y hubo una gran celebración. Y en esta
celebración, el amor terminó de florecer entre ambos jóvenes que, encubiertos
por Wu Gai Zi, se entregaron el uno al otro, prometiéndose secretamente
para casarse después de la guerra.

Y esto dejó desolado a Wu Gai Zi que, para su desgracia, se había
enamorado también de la dulzura de Gao Ren. Como guardaespaldas de Wu Xing los
acompañaba a todos lados, y no podía dejar de pensar en ella. Le resultaba
terriblemente doloroso ver las atenciones que le dedicaba la muchacha a su
señor, pese a saber que no tenía derecho a aspirar a ella. Pero el amor no
conoce de limitaciones sociales ni de deberes, y a Wu Gai Zi le costaba
muchísimo mantenerse fiel a lo que le habían enseñado.

Y fue todavía peor cuando la madre de Wu Xing, la que le había odiado y
despreciado siempre, se coló una noche en su habitación, por uno de los
pasadizos secretos de palacio. Wu Gai Zi no sabía que pasaba, que iba a
suceder...pero era la madre de su señor, y tenía que obedecerla. Ella, sólo le
pidió que le escuchara:

“Escúchame, hijo, porque en realidad eres mi hijo. Penosamente he soportado
mentir y comportarme como si así no fuera, pero lo que no puedo soportar es
verte con el corazón roto. Has guardado bien el secreto del amor de tu hermano,
pero es él quien no puede esconderlo. Al igual que tú, fruto de mi vientre, no
puedes esconder el tuyo. Amas a Gao Se, amas a esa muchacha y no puedes
evitarlo. Al igual que tampoco podrás evitar verla en brazos de otro.

Desgraciadamente, es un sufrimiento que no podemos evitar, puesto que el
mundo lo ha querido así. Cuando nacisteis ambos, el mismo día en el mismo
parto, tu padre os separó. Dos hijos, mellizos, serían una bendición para
cualquiera, salvo para alguien con un reino que legar y en busca de un
heredero. Así que, te convirtió en un bastardo, y le entregó la herencia a tu
hermano, Wu Xing. De esa forma además podía reconocerte el nombre, pues tu
padre no querría agravar a los ancestros negándote el nombre.

Debes saber, entonces, que deberías tener tanto derecho a estar con la mujer
que amas como el hombre que yace con ella en estos momentos. Si la quieres, si
quieres estar con ella alguna vez, deberás protegerla de ese mismo hombre.
Protégela, no dejes que la haga daño, y asegúrate de que es feliz. Haz que te
ame, y cuando así sea, llévala a un santuario. Si ella permanece en un santuario, el compromiso o matrimonio llegará a estar cancelado, y podréis estar juntos.

Pero no tardes mucho. Pude evitar que asesinaran a la comadrona que asistió
a vuestro parto, así como evitar que destruyeran los registros de que nacisteis
dos. Aunque eso tu padre no lo sabe, cuanto más tiempo pase más difícil será
arreglar lo que sucedió. Haz que te ame, llévala a un santuario y espera.
Cuando a los ojos de los ancestros el matrimonio deje de ser válido, reclama tu
herencia, reclama tu verdadera vida, y hazla tu esposa."

Ese día se produjo un cambio radical en Wu Gai Zi. Siguió cumpliendo
con sus deberes con Wu Xing, pero cada gesto estaba dedicado a Gao Ren. Tenía
un camino ante sus ojos, aunque estuviera asfaltado con las atrocidades que Wu
Xing le instaba a cometer. Tenía esperanza y tenía fe, y su comportamiento tuvo
su premio, pues Gao Se comenzó premiándole con tímidas sonrisas, después con
dulces palabras, y acabó confesándose.

Había pasado un año, el conflicto estaba en sus últimos estertores e incluso se
hablaba de negociaciones de paz. Fue en esa época cuando Wu Xing también tuvo
que ir a las líneas de batalla, a reuniones para negociar las condiciones de la
paz. Entonces Gao Se quedó al cuidado de Wu Gai Zi, como más leal compañero de Wu Xing.

Y fue en esa época en la que Wu Gai Zi cometió la única traición a su
señor que ha cometido en su vida, compartiendo lecho con Gao Se. Wu Gai Zi
fue seducido por ella, que le confesó que no había podido evitar darse cuenta
del amor que la profesaba, y ella había quedado prendada de él, su personalidad
y su candor. Wu Xing era un hombre excepcional, demasiado excepcional y todo en
él era demasiado perfecto e impresionante. Sin embargo, Wu Gai Zi era un
hombre mucho más terrenal, mucho más real, y que la reconfortaba más. Le dijo
que, cuando le abrazaba, sentía que miraba a una persona con corazón, no a un
gran señor con el que estaba prometida.

Y el amor rompió barreras.

Ambos estaban dispuestos a arriesgarse al castigo que tuvieran que soportar,
pero no podían esconder lo que sentían. Esperarían a la vuelta de Wu Xing, y
sellarían su destino, posiblemente la muerte.

Pero no fue así.

La comitiva de guerra traía lo que debían ser buenas noticias, pero no lo
eran para todos.

Wu Xing estaba taciturno, violento y desagradable incluso con Wu Gai Zi
y Gao Se. No pudieron hablar con él, y no sabían si sentirse aliviados o
asustados. Todo quedó explicado en el discurso de Wu Xiao: la guerra había sido
cruenta, el odio despertado terrible y el sufrimiento gravísimo. Pero la muerte
del señor de Luliang, Zhan Xian, y la ascensión de su hijo, Zhang Zei, habían
traído esperanza.

La paz se había firmado, bajo unas férreas condiciones para garantizar el
hermanamiento entre las tres provincias vecinas. Y para ello, nada mejor que
una serie de matrimonios concertados, como el de Gao Se con Zhan Zei, para
sellar la hermandad entre las provincias de Linfen y Luliang, y la de Wu Xing con
Gao Fan, sobrina del señor de Linfen, Gao Ren, quedando hermanadas Linfen con Jinzhong,
y por tanto, creando un triple hermanamiento entre Linfen, Luliang y Jinzhong.

Quedaron muchas familias rotas tras esta guerra, muchos hogares destruidos y
muchas familias deshechas.

Así como los sueños de Wu Gai Zi, que perdió a la mujer a la que amaba,
y quedó al servicio de un señor no sólo cruel y despiadado, si no además,
ultrajado por un hombre que pasó a ser su enemigo, sólo por buscar la paz.
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viernes, 23 de julio de 2010

Recopilación de noticias



Bueno, pues aquí vamos con varias noticias sobre distintos blogs:

ROLHYPNOS
Bueno, esos somos nosotros ;)
Sólamente decir, que ya está activo el foro.
No hay mucho contenido aún, pero se irá llenando poco a poco.
Foro

TrasgoTauro
Últimamente ha rebosado actividad, y nos hubiera gustado seguirlos más de cerca, pero no hemos podido.
Además de iniciar el mundialito rolero, ha publicado las reglas de varios conjuros: Prootección contra el Caos, Mal, Bien, Ley; Piedra sagrada; Muro de niebla; Luz; Detectar veneno; Comandar; Curar heridas leves; Fuego imaginario.

Rol y Vicio
Me ha gustado especialmente la entrada Como pasar el veranito, aunque la entrada Reto 29también me ha gustado bastante.
Además, desde aquí quiero darle las gracias por hacerse eco de nuestras publicaciones.

Studio Ergo Sum
Desde aquí queremos felicitarles por su primera venta digital.
Puede que a alguien le parezca poca cosa (a nosotros, desde luego, no), pero hay que recordar: "Para andar un kilómetro, primero hay que andar un paso"

Evento Hécate
También presentar este evento, que nos han mandado un mensajes a través de facebook.
Mucha suerte!
Evento Hécate

Vástago Industries
Un evento de rol en vivo interpretativo para septiembre.
Aquí, más información.


Por hoy nada más, seguiremos contándoos y publicando material.


Un saludo a todos!!!

Alejandro
Fundador de Rol Hypnos

miércoles, 21 de julio de 2010

Orkos (El pueblo LaamTe)







Volvemos para presentaros nuestro más reciente avance en la ambientación de la línea "Legado de Sangre".
Vamos avanzando poco a poco, pero pronto os presentaremos algo concreto.
De momento, esperamos que disfruteis con este avance.

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FISIONOMÍA
La fisionomía de los orkos, en comparación con la de los humanos, debe ser
definida como superior: los orcos son más grandes, más fuertes, más resistentes
y, pese a que pudiera parecerlo contrario, el aumento de tamaño no provoca que
sean ni más lentos ni más torpes.

La altura media de un orko está situada en 190cm, con 110kg de peso. La
complexión es muy musculosa, con un torso fuertemente desarrollado, unas
piernas gruesas y robustas para sustentar el peso del cuerpo, y unas caderas
anchas y resistentes, especialmente a movimientos de torsión, convirtiendo al
cuerpo en completo en una máquina fuerte, resistente y bastante flexible.

La piel de los orcos tiene una tonalidad cetrina, una textura similar al cuero
y un grosor considerable, protegiéndolos de forma eficiente de las inclemencias
temporales, aumentando la tolerancia climática respecto a otras razas. Otro
efecto adicional del grosor y dureza de su piel es la carencia de vello
corporal, siendo los orcos lampiños en su totalidad.

Sus rasgos faciales más destacados son: un prominente maxilar inferior, que
provoca que no encajen perfectamente ambas partes de la mandíbula y suele dejar
visibles unos incisivos superdesarrollados, que sólo están presentes en el
maxilar inferior y se cree que son un resto vestigial de la evolución de la
especie, originalmente cazadora y que utilizaba su fuerza para inmovilizar a la
presa y atacarla utilizando su poderosa mandíbula; otro resto vestigial de su
antigua forma de vida es el prominente hueso frontal, sobre el que se sustenta
la fuerte musculatura facial. El último rasgo importante a destacar del rostro
de los orcos son los ojos, bastante pequeños y ligeramente hundidos en la
estructura ósea: la visión de los orkos es más aguda en la oscuridad, aunque es
de peor calidad que otras razas, comparte además el brillo característico de
muchos animales.
(Para los entendidos en fisionomía ocular, se trata de unos ojos nocturnos que
no son de un tamaño tan grande como deberían al disponer de tapetum lucidum,
el mecanismo que produce el brillo característico de los ojos de gatos/perros y
que aumenta su capacidad de visión en la oscuridad al tener una retina
reflectante).

CULTURA
Los orcos son pacíficos y reflexivos por naturaleza. En el pasado fueron unos
implacables cazadores que se organizaban en manadas las cuales colaboraban en
gran medida, muy cerca de estar en la cima de la pirámide alimentaria, pero
capaces de mantenerse en equilibrio perfectamente con su ecosistema,
adaptándose a las circunstancias naturales.

Ahora, habiendo evolucionado desde ese estado primitivo, se han convertido en
una especie y sociedad que se adapta a la situación que se le presenta en cada
momento. Tienen un fuerte sentimiento de conjunto, se cree que derivado de la
fuerte colaboración que siempre ha tenido esta raza al existir en forma de
manada.

Se trata de un pueblo que no crece descontroladamente, y trata de que todos los
individuos tengan unas condiciones óptimas de vida antes de aumentar su
población. Además, tratan de aprovechar al máximo los recursos de los que
disponen, por lo que son un pueblo que se expande controladamente.

En lo personal, los orcos por lo general son bastante tranquilos pero
exigentes, cuidan bastante su desarrollo personal tanto físico como psicológico.
Sus historiadores piensan que esto es un rasgo derivado de las tácticas
coordinadas que usaban en tiempos pretéritos, que les obligaban a estar
perfectamente coordinados; y de su status como máximos depredadores, que les
obliga a ser constantemente individuos al máximo de su potencial.

De cualquier manera, en general los orcos son tremendamente exigentes consigo
mismos, y por extensión, con los demás y su sociedad en conjunto. Consideran
que son la cúspide de la evolución, y lo consideran no un privilegio, si no una
responsabilidad.

Es por eso que normalmente sus relaciones con otros pueblos son bastantes
cordiales, y cuando interceden entre otros pueblos es siempre con intenciones
pacificadoras.

Su forma de gobierno es una peculiar meritocracia. Los individuos ganan el
derecho de participación política conforme aportan méritos que sean de
beneficio para la sociedad al completo. Y la capacidad de decisión aumenta
conforme los méritos que se aportan, de tal forma que cuanto más contribuye un
individuo al bien de la sociedad mayor es su capacidad de decisión en la propia
sociedad.

Además, para asegurarse de que no se produce un estancamiento de la sociedad,
existe un registro de méritos, los cuales se revisan cada 6 meses y se revisa
la capacidad de decisión de cada individuo en cada fuero. Además, para evitar
la corrupción en la decisión, los méritos son juzgados en un jurado popular y
registrados por una orden especial de bibliotecarios, los cuales son también
juzgados por un jurado popular en caso de cometer algún crimen y, en caso de
ser encontrados culpables, siempre se les aplica la pena mayor para el crimen
que hayan cometido.

Y es que los juicios son siempre realizados por jurados populares, los cuales
son elegidos de forma aleatoria entre cualquier miembro con derecho a
pertenecer a uno de ellos (uno de los derechos más básicos y fácilmente
obtenidos). Cualquier ciudadano puede acusar a cualquier otro ciudadano si
presenta pruebas y/o testigos, aunque el peso de los segundos es siempre menor
que el de las pruebas.

Esto lleva a una sobrecarga de procesos judiciales, lo cual suele agilizarse
agrupando varios procesos el mismo día con el mismo jurado. Además, los crímenes
más importantes (asesinatos, grandes robos, etc...) suelen adelantarse y
dársele prioridad sobre otros crímenes menores.

LENGUAJE
(sección dedicada a Raúl)
Debido a la forma de la boca, el lenguaje de los orkos utiliza un limitado
número de sílabas, ya que debido a la morfología bucal y nasal, el número de fonemas
que pueden articular: pueden combinar consonantes dentales y labio-dentales
(f,v,t,d,l,m,n), y las única vocales que pueden articular son fuertes (a,e,o).

Esto provoca que las palabras de su lenguaje tiendan a ser bastante largas y, a
menudo, con numerosos diptongos y triptongos, provocando que la comunicación
hablada sea bastante lenta. También es muy común la terminación de las palabras
en consonantes, produciéndose con mayor frecuencia con las consonantes nasales
(m y n). Sin embargo, esto ha aportado una gran riqueza al lenguaje corporal
orko, que complementa espléndidamente este programa léxico haciendo que muchas
veces dos individuos puedan comunicar ideas complejas con un puñado de palabras
acompañadas por gestos y expresiones faciales. Otras razas les consideran
bastante burdos debido a esto, y a su dificultad para hablar otras lenguas.
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lunes, 19 de julio de 2010

Desaparecidos en combate II



Hola a todos!

Queremos pediros disculpas por el parón que hemos tenido estos días, en breve estaremos de nuevo dando guerra y material para que vayais haciendo boca respecto a nuestros productos.

La verdad que hemos estado una semana de vacaciones, la cual ha empalmado con la cuarta vez en mes y medio que nuestro ISP nos deja varios días sin internet, bloqueándo completamente la comunicación entre los desarrolladores.

Ya estamos cambiando de ISP, con la esperanza de que esto no se repita.


Un saludo a todos!!!

Alejandro
Fundador de Rol Hypnos

martes, 6 de julio de 2010

Cosas interesantes...



Varias de nuestras webs amigas nos ofrecen contenido interesante estos días...

TRASGOTAURO
Anuncian que con la final del mundial, dará comienzo el I Mundial de Creación Rolera Hispana.
¿Que será, será?
AQUÍ

ROL Y VICIO
Presentan un setting interesante sobre superhéroes, en el cual el superhéroe más poderoso se vuelve loco y empieza a hacer lo que deberían hacer los villanos...
IRREDEEMABLE

THREE FOURTEEN GAMES
Impresionante post sobre el coste de la publicación en PDF.
Echadle un vistazo

Material interesante para ocuparnos un rato largo

Un saludo!
Alejandro
Fundador de Rol Hypnos

lunes, 5 de julio de 2010

Gua Xu (significado: nombre falso) - Realmente Wang Ming (significado: malhechor)

Wang Ming nació en una familia pobre en los suburbios de Xinzhou, capital de su provincia homónima. Xinzhou era una provincia moderadamente rica, pero muy desigualmente distribuida incluso para una sociedad de clases sociales tan fuertemente marcadas. Y la familia Wang, estaba en lo más bajo de la escala.
Su familia era muy pobre, su padre trabajaba en los arrozales y su madre cosiendo en un taller textil. Él era el segundo hijo mayor de la familia, que tenía otro hermano y una hermana menor. De pequeño consiguió mal sobrevivir, con la escasa comida que entraba en casa y la que conseguía merodeando por los alrededores, casi peleando con otros niños por conseguir algunas miserias que compartir con su familia.
Pero eso se acabó en cuanto tuvo edad para correr y escurrirse, a los 10 años. Al cumplir esa edad, su hermano dijo que el regalo que le iba a hacer dependía de si ya se había hecho un hombre capaz de competir con él, pese a que le sacara casi dos años de edad. Wang Ming aceptó el desafío de Wang Xun, su hermano mayor. Se trataba de una carrera, por una calle transitada, en la cual ganaba el que primero la cruzara. Parecía fácil, y Wang Ming confiaba en que era más pequeño que su hermano para tener ventaje. Aceptó el desafío, y corrió.

Y fue distinto de lo que esperaba. Habitualmente le era fácil escurrirse entre las personas en una calle atestada, incluso andando relativamente rápido. Pero corriendo era muchísimo más difícil, y no sólo porque fuera mucho más difícil reaccionar a tiempo, también se hacía mucho más complicado controlar con precisión los giros, cambios y movimientos necesarios para pasar entre las personas. Casi se había dado por vencido, pero entonces le pareció ver un hueco... ¡y se escabulló por él! Se encontró delante un hombre bastante orondo, giró sobre si mismo para rodearlo... ¡y casi se golpea contra un tenderete de frutas que estaba al lado! Pero apoyó las manos contra la madera, flexionó los brazos y acto seguido tensó sólo uno de ellos, sintió como el impulsó se redirigía y le pareció salir disparado rebotando contra la madera.
Casi se golpeó contra una vaca que un mercader ofrecía para vender en medio de la calle, pero dio un pequeño salto y se apoyó en su lomo para saltarla. Cayó al otro lado, donde dos incrédulos transeúntes se apartaron al verlo caer. Le faltaba el aliento, y sentía que le dolía todo el cuerpo. Pero se sentía bien.
Hasta que de pronto, alguien le cogió del brazo. Giró la cabeza y vio un guardia de la ciudad, con un aspecto muy poco amistoso. Wang Ming se intentó zafar, pero no pudo, y el guardia le atrajo hacia él. Se asustó, no sabía que quería, pero estaba asustado. El gobernante de Xinzhou era severo en los castigos, y el había armado bastante jaleo en el mercado, no sabía que hacer...
De pronto, la cara del guardia se congestionó y se retorció en una mueca de dolor, y un garrote se estrelló contra su cabeza, que cayó al suelo. Su hermano apareció detrás del guardia: "¡¡¡Corre!!!". Y eso fue lo que hizo. Corrió, corrió y corrió...hasta que no supo donde estaba, ni como había llegado. Su entorno no le era familiar, no lo reconocía.
Escuchó un ruido, algo que cayó al suelo con un ruido sordo, y seco. Se giró, y vio a un muchacho en el suelo, sin moverse. Se acercó a él, no se movía, no parecía respirar, y Wang Ming dudó...el muchacho parecía rico, tenía una ropa maravillosa, y algunas joyas.
Se parecía a él, pero al mismo tiempo eran muy distintos: su piel era más suave, su tez más rosada, sus ojos no tenían bolsas y su pelo parecía sucio y enmarañado. Además, olía muy bien, como si estuviera bañado en perfume.
Wang Ming estiró la mano para tocarlo, y para coger algo antes de salir corriendo. Pero no pudo, el muchacho abrió los ojos de repente, y le miró directamente. Hizo ademán de apartarse pero no podía moverse, y Wang Ming decidió que no debía robarle, que podía ser peligroso. Le ayudó a ponerse en pie, pero de forma casi inmediata escuchó un grito.

Wang Ming vio a dos adultos, una mujer muy bien vestida y con un rostro tenso y asustado como si hubiera visto un monstruo, y un hombre mayor pero de complexión fuerte portando un rastrillo en las manos. El hombre clavó sus ojos en él. En ellos no había miedo, como en los de la mujer, si no ira y violencia. Profirió un extraño gruñido, y se arrojó contra él, golpeándolo con el rastrillo.
Wang Ming sintió como las puntas del extremo del rastrillo rasgaban sus harapos y su piel, mientras una punzada de dolor le recorrió la espalda. Por suerte, había reaccionado a tiempo y apartado de la trayectoria. Al segundo golpe no espero y ya estaba ahí cuando llego el rastrillo. El tercer golpe, fue más intimidatorio que necesario, pues Wang Ming ya estaba alejándose corriendo.

Volvió a casa, arañado y dolorido. Sus padres y su hermano se asustaron mucho por sus heridas, aunque se alegraron de ver que finalmente sólo eran unos arañazos. Eso sí, su hermano lucía un gran moratón e inflamación en la mejilla derecha, sobre el que no comentó nada a Wang Ming.

Otra sorpresa surgió dos días después. Cuando apenas estaban desayunando, irrumpieron dos guardias en la casa, acompañados de un hombre elegantemente vestido. Dijo ser el padre del muchacho con el que había estado Wang Ming hacía dos tardes.

Quería que Wang Ming pasara un tiempo con su hijo y que, a cambio, el alimentaría a su familia mientras respetara una serie de reglas, las cuales eran extrañas: no hablar de como vive su familia, ni de hambre, enfermedades ni nada parecido. Las condiciones eran tan extrañas que aceptaron sin pensar.

Esta sería la época más cómoda de la vida de Wang Ming. Iba a hacer compañía un muchacho malcriado, mantenía una conversación estúpida, y su familia tenía de comer. Su familia incluso consiguió reunir un cierto dinero, pues no tenía que gastarlo en comer. Estaban mejor alimentados, lo cual además produjo que sus padre pudieran trabajar más y mejor, e incluso su padre fue ascendido y puesto a cargo de varios agricultores y de una parcela.

Sin embargo, no duró mucho. El patrón para el que trabajaba el padre de Wang Ming debía dinero a varios prestamistas debido a malas cosechas anteriores y, aunque se vaticinaba que la cosecha iba a ser buena, los prestamistas no tenían más paciencia, y decidieron dar una advertencia al propietario. Realizaron un sabotaje en el sistema de irrigación y canalización de agua a las plantaciones en las que trabajaba el padre de Wang Ming, el cual estaba limpiando el canal en ese momento de matojos y arbustos que pudieran afectar al correcto circular del agua. Se vio arrastrado y derribado por el agua liberada, impotente ante su fuerza desbocada. Cuando el flujo se calmó, le encontraron varios metros más adelante, completamente calado y magullado. Ese día volvió del trabajo en cuanto sucedió, estaba frío y se encontraba mal. Le habían dicho que descansara, que tomara algo caliente y mañana estaría mejor.

Sin embargo no fue así. En los días sucesivos no mejoró, y el dinero acumulado empezó a emplearse en boticarios, que acudían con sus remedios, y se iban sin conseguir nada. La familia estaba cada vez más preocupada, y el padre estaba cada vez peor. Además, no trabajaba, por lo que no ingresaba jornal, y el dinero estaba esfumándose en donativos y medicinas. Aunque se encontraba mal, decidió volver a trabajar...pero no tuvo donde. La parcela en la que trabajaba había sido entregada a los prestamistas que habían provocado el sabotaje, los cuales ya tenían a su gente trabajando. Y su antiguo jefe no podía darle trabajo, ahora tenía menos tierra y más trabajadores. Con estas perspectivas llegaron las lluvias y el frío de los monzones, y la enfermedad que no había terminado de curarse se agravó de forma espeluznante. Tan espeluznante y repentino fue, que el dinero que les quedaba se esfumó casi de un día para otro. Su madre tuvo que buscar otro trabajo en el escaso y nocturno tiempo que la quedaba, y el hermano de Wang Ming se vio obligado de nuevo a mendigar.

La situación era cada vez peor, y cada vez le costaba más a Wang Ming soportar a un niño estúpido que no sabía nada de lo que pasaba en el mundo. Un día, en el que le había sido especialmente duro estar rodeado de lujo y comodidad mientras su padre estaba enfermo en casa, encontró a su madre y su hermano llorando en casa. Se asustó muchísimo y corrió hacia la habitación donde descansaba su padre, esperando lo peor. Pero lo que vio no era lo que esperaba, pues su padre se había incorporado y estaba sentado.

Un curandero les había dicho, y demostrado, que podía curar a su padre. Su nombre era Zhang Jiao, un monje y curandero taoísta. Sin embargo, pedía una elevada suma a cambio, no para él, si no para un bien mayor. Como no podían ofrecer semejante suma, Zhang Jiao se marchó, aunque les dejo instrucciones de como localizarle a él o sus hermanos. La familia lo habló, y no encontró solución. Finalmente, los dos hermanos llegaron a un acuerdo, que mantuvieron oculto a sus padres: trabajarían como criminales, Wang Ming intentaría robar pequeñas joyas en la casa y su hermano las vendería.

Funcionó...una vez. Y dos. Wang Ming pensó que todo iría bien, hasta el día que no funcionó. La tercera vez, su hermano apareció en casa siendo arrastrado por dos guardias, los cuales le habían dado una paliza por haberle encontrado vendiendo joyas robadas. Después se llevaron a su madre, a la cual iban a ajusticiar como responsable de los actos de su hijo. Al día siguiente fue decapitada públicamente. El mismo día, las Tríadas acudieron a su casa. Reclamaban una joya que les habían prometido, y por la que ya estaba entregado el dinero. El hermano de Wang Ming dijo que el oficial que hacía de enlace se la había quedado, que seguro que tendría el dinero...pero no le escucharon. Les golpearon, y casi les matan, dejándoles sin conocimiento.

Cuando despertaron, se habían llevado a su hermana. Wang Ming estaba aterrado, ya que suponía para que se la habían llevado. Su padre además, parecía haberse vuelto loco. Estaba enfermo, habían decapitado a su mujer, su hija había sido secuestrada por las Tríadas y sus hijos eran unos criminales. Balbuceaba, decía cosas inconexas y se tambaleaba de un lado a otro, cuando la enfermedad le concedía fuerzas suficientes. Corrió hacia el lugar donde se la podían haber llevado según su hermano, pero no la pudo encontrar. No le dejaron pasar a ninguno de los locales, ni pudo colarse por estar estrechamente vigilados.

Volvió con su hermano, y pensaron que hacer. La única solución que encontraron fue, volver con otra joya. Así se lo planteó Wang Ming. Volvió al día siguiente, convencido de que sería el último día pues después de robar alguna joya, que esta vez debería ser importante, no podría volver. Además, la conversación que sostuvo con el muchacho le hizo imposible seguir soportándolo más:
- Amigo mío, ¿todos los niños fuera de mi casa son como eras tú?
- ¿Como era yo? ¿A que te refieres?
- Estabas sucio, olías mal, y eras muy delgado. Ahora estas limpio, y tienes mejor aspecto.
- No, no todos son como yo. Sólo los pobres, pero tú no eres pobre, y no puedes entenderlo.
- Pobre...- Po Xin no había oído nunca esa palabra.- ¿Que es ser pobre?
- ¿No lo sabes? Pobre es no tener para comer siempre que quieres, ni todo lo que quieres. No tener a alguien que cuide de ti en todo momento, ni que te cure cuando estás enfermo. No tener una casa tan grande y espléndida. Y sobre todo, contemplar el sufrimiento impotente de tus padres, que no pueden hacer más por sus seres queridos. Pero eso tú, no creo que puedas entenderlo.

Wang Ming se marchó ese día, con una joya escondida en el bolsillo, y no volvió a aparecer en casa del muchacho. La joya era lo bastante grande y lujosa para merecer el rescate de su hermana, y algo más de dinero. El suficiente para marcharse de allí. Se marcharon pero no lo bastante lejos. Resulta que la joya que había robado era una joya familiar muy importante, y los criminales de las Tríadas fueron masacrados por la guardia para recuperarla. Pero no todos, y algunos decidieron que se vengarían de aquellos niños que habían provocado la muerte de sus hermanos, por muy niños que fueran. Además de que la propia familia quería traer justicia sobre aquel muchacho que había osado robarla.

Y así, la familia de Wang Ming pasó los años, huyendo de unos asesinos que les perseguían, tanto criminales como nobles. Vivieron normalmente a la intemperie, y se convirtieron en bandoleros, uniéndose a otros parias que habían tenido que marcharse de sus ciudades de origen. Finalmente, parecía que habían conseguido desprenderse de su pasado. Un día el grupo de bandoleros de Wang Ming fue contratado para asaltar y robar a un noble que se desplazaba para casarse.

El grupo recibió instrucciones de asaltarle y robar todo lo que portara, acompañado de uno de los patrones para atestiguarlo, llamado Pan Bian. Pero no pasó todo como ellos esperaban: cuando habían reducido a los guardias, dejado escapar a los que huían, y tenían al noble a su merced, Pan Bian se dirigió hace él, con una sonrisa en el rostro para, de pronto, con un movimiento brusco quitarle el cuchillo a Wang Ming, y clavárselo en el pecho al noble.

Acto seguido, se giró, miró a Wang Ming a los ojos y le sonrió. Wang Ming le reconoció, era uno de los miembros de las Tríadas a los que había vendido la joya. Después de tanto tiempo, le habían encontrado, y le habían dejado con el asesinato de un noble cargado en sus hombros. Pan Bian salió corriendo, y ni Wang Ming ni sus compañeros pudieron alcanzarle.

Al volver, el noble estaba muerto, pero su hermano Wang Xun parecía no preocupado. Inmediatamente dio órdenes a los compañeros para que alcanzaran a los fugitivos, y los trajeran, y le explicó a su hermano la situación: el noble, un joven de su edad aproximadamente, se dirigía a un matrimonio concertado con la hija pequeña de la familia Xiao, nobles de la prefectura de Jinzhong.

El objetivo de este matrimonio era utilizar la dote del casamiento para salvar a su familia, y nadie le conoce en Jinzhong. Les había pedido que le suplantaran, para salvar a su familia, y a cambio utilizaran las riquezas que consiguiera para lo que desearan, ya que al no ser el hijo mayor, tampoco heredaría la riqueza de su familia. También encontraron a los guardias huidos, y como era de esperar, les dio igual el plan. No eran soldados de la familia (ya no podía pagar tener su propia guardia) si no que eran simples soldados contratados para esta misión. Se les pagó con el botín, y se les dejó libres. Wan Xun dijo que no pasaría nada, que confiaran los unos en los otros: ni unos dirían lo que había pasado aquí, ni los otros les perseguirían para conseguir el silencio.

Y así, Wang Ming, que era quien más se pareció al difunto, se convirtió en Gua Xu y se casó con Xian Yan. El objetivo no era salvar al difunto (eso era más bien una compensación por quedarse su vida después de que le mataran), si no que ahora Wang Ming tendría acceso a unas riquezas y poder que le permitiría ayudar a su padre enfermo, su hermana y su hermano, así como a sus camaradas bandoleros. Sin embargo, aún en la boda tuvo un último susto. Antes de casarse, cuando llegaban a la ciudad, Wang Ming (o más correctamente, Gua Xu), se encontró con un hombre en el camino, el cual comenzó a llamarle a gritos, pero por su auténtico nombre. Incluso se acercó a saludarlo e intentar tocarlo, pero los guardias que acompañaban a Wang Ming (sus antiguos compañeros de fechorías), le detuvieron.

La sorpresa de Wang Ming fue mayúscula al reconocer a ese muchacho que hace años era un niño regordete y malcriado, y que ahora parecía salido de un monasterio, lleno de polvo y para nada rodeado de comodidades.
- Wang Ming, ¿no me reconoces?
- No puedo reconocer a quien no conozco.
- Bueno, es cierto que he cambiado. Yo diría que soy otra persona, aunque conservo el nombre. Tú sin embargo has cambiado, incluso de nombre. Ahora, trato de que mitigar el dolor que me mostraste hace años, el de los menos desfavorecidos.
- No se de que me estás hablando. Yo no soy Wang Ming, y nunca lo he sido. Estoy aquí por el bien de mi familia, me caso por ayudarla, y no te conozco de nada.
- Bueno, si es por eso, no me importa como te llames.

Wang Ming no supo la razón, pero la sonrisa que esbozó ese muchacho, tanto en ese momento como cuando se lo encontró en la boda, sirviendo de escolta al mismo hombre que él iba a servir en su nueva vida, Wu Xing el heredero de la prefectura de Jinzhong, le transmitían confianza en la sinceridad y discreción del que nunca fue su amigo en la niñez... ¿o sí?
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