lunes, 26 de julio de 2010

Wu Gai Zi (ocultar la verdad / mantener tapado un suceso )





Wu Gai Zi es un miembro más de la escolta del heredero de la prefectura de
Jinzhong, Wu Xing. Fue el primer miembro de su escolta, lo acompaña desde que tiene
edad para luchar, y fue prácticamente criado con él. Tiene su misma edad, y es
lo más parecido a un amigo que Wu Xing ha tenido nunca, aunque otros piensen lo
contrario.

Wu Gai Zi es oficialmente un hermanastro de Wu Xing, fruto de una relación extramarital e
incestuosa de Wu Xiao, padre de Wu Xing y señor de la prefectura de Jinzhong, con una
prima cuya identidad nunca fue revelada. La mujer de Wu Xiao nunca superó esta
situación, y consecuentemente nunca trató a Wu Gai Zi como un hijo. Sin
embargo, tuvo que aceptar que Wu Xiao lo criara como tal.

Wu Gai Zi es menor que Wu Xing, y por tanto no podía ser el heredero de Zhi.
Tampoco fue criado rodeado de los lujos de los que dispuso Wu Xing, si no que
desde pequeño se le preparó para estar al lado de Wu Xing, ayudarle y apoyarle
en todo lo que necesitara. Todo. Wu Gai Zi conoció al verdadero Wu Xing, un
niño que creció rodeado de lujos, y que cuanto más tenía más ambicionaba. Y fue
educado para estar a su lado, para ver como correcto todo lo que Wu Xing
hiciera con los demás, puesto que para eso estaba destinado a ser el señor de
la prefectura de Jinzhong. Así fue como crearon a Wu Gai Zi, que se convertiría en un
auténtico monstruo, pero que era lo que Wu Xing necesitaba.


Wu Gai Zi fue entrenado en infiltración, sigilo y disfraz. Debía ser el
asesino que Wu Xing necesitara, cuando lo necesitara. Debía ser capaz de actuar
de espía, de entrar donde nadie más pudiera, de ver sin ser visto y oír sin ser
escuchado. Debía ser capaz de parecer cualquier otra persona, incluso
creyéndoselo el mismo, para poder engañar a todo el mundo, incluso a Wu Xing si
hacía falta para que su tarea pudiera ser llevada a cabo.

Wu Gai Zi además, debía ser capaz de matar. Debía estar versado en las artes
del asesinato, ya fuera clavando una daga o arrojando un cuchillo, manejando
una espada o administrando un veneno. Además de un espía, debía ser un asesino.
Pero no sólo debía ser capaz de realizar su tarea, si no que no debía dudar un
instante en realizarla. Wu Gai Zi no tiene moral alguna, nunca ha sentido un
ápice de remordimiento, porque se le instruyo una máxima muy sencilla en su
mente: Wu Xin, como futuro señor de Jinzhong, es la ley; y lo que se hace siendo
dictado por la ley, es bueno, sea lo que sea lo que se debe hacer.

Pero, además de un espía y un asesino, Wu Gai Zi fue entrenado para ser un
cortesano al lado de Wu Xing, puesto que era una función natural para combinar
con su entrenamiento más combativo de espía y asesino. Así pues, Wu Gai Zi
recibió entrenamiento en etiqueta, diálogo y educación. Puede ser un perfecto
anfitrión y acompañante, o un hombre mordaz en sus comentarios. Casi todas sus
palabras son tan afiladas como una daga clavada en los omoplatos.

Ese fue el entrenamiento de Wu Gai Zi dedicado a servir a Wu Xing, y su vida
fue dedicada a su señor. Ya desde niños, Wu Xing se divertía dando órdenes
crueles a Wu Gai Zi, como matar animalillos o golpear a otros niños. Estas
travesuras fueron ganando en intensidad y frecuencia, hasta que una vez Wu Xing
se excedió, ordenando a Wu Gai Zi que desnudara a una joven para poder
admirarla así.

Su padre, Wu Xiao, se enteró de lo que había hecho Wu Xing, y se lo hizo
pagar. Hizo traer a ambos niños, y ató a Wu Gai Zi a un potro, con el
torso descubierto y boca abajo. Y le hizo azotar hasta desfallecer. Wu Xing no
entendía lo que pasaba, la razón por la que había hecho eso. Wu Xiao quería
enseñarle a su hijo un par de lecciones:

"Hijo, todo en la prefectura de Jinzhong te pertenecerá, y podrás disponer de
ello. Pero, antes de eso debes entender que no podrás disponer de ello como se
te antoje. China es un lugar más antiguo que tú, que yo y que nuestros
ancestros. Tiene unas reglas que han sido dadas por el Cielo a través del
Emperador, y debemos cumplirlas, pues son estas reglas las que rigen el mundo y
lo sostienen.

No puedes hacer lo que has hecho con esa muchacha, puesto que no es la forma
de hacerlo que nos han transmitido nuestros ancestros. Debes pedir su mano en
matrimonio, casarte con ella y darla un lugar en el que vivir. Entonces, será
tu esposa y sucederá lo que deba suceder.

Y antes de que me preguntes, quiero explicarte también la razón por la que
los azotes los ha recibido Wu Gai Zi, y no tú. Tú eres quien ordena, quien
rige y quien gobierna. Tú eres quien dicta los actos que deben realizarse. Eres
como un pequeño emperador, en una pequeña región de China, así como el
Emperador la gobierna entera. Es por ello, que debes saber que te aguarda el
mismo destino que al Emperador: la dignidad de tus actos y sus consecuencias
recaen sobre tus súbditos, haciendo que si tú cometes un acto que va contra las
Leyes del Cielo, los efectos caigan sobre tus súbditos. Tú les gobiernas, tuyo
es el poder...pero tuya es la responsabilidad de la vida de tus súbditos,
puesto que tus actos marcan su destino. Espero que lo hayas comprendido"

Wu Gai Zi no presenció esta conversación, si no que Wu Xing se la contó
después, al tiempo que le pedía disculpas. Wu Gai Zi no lo entendió bien,
pero si entendió los cambios que produjo en Wu Xing. Lo primero que hizo fue
pedir disculpas a la muchacha a la que había ofendido, a su familia y sus ancestros
por la ofensa que había cometido. Evidentemente, fue perdonado, ¿quién no perdonaría
a la persona que tiene delante, si puede ordenar que te maten y nadie movería
un dedo por ayudarte?

Pero unos días después, la muchacha apareció muerta en una cuneta, desnuda y
ultrajada. Nadie consiguió nunca averiguar quien había cometido semejante
atrocidad, aunque había algunos que callaban el secreto.

Así empezó a desarrollarse la nueva personalidad de Wu Xing. Mantenía las
formas siempre por delante, untando con miel los oídos de quien estaba
alrededor, mientras actuaba en la sombra gracias a un leal siervo, que hacía el
trabajo sucio, limpiaba y desaparecía con discreción. Así fue durante años, en
los cuales Wu Xing fue acumulando poder en el palacio, incluso superando a su
propio padre que, en poco, fue superado por su hijo aún sin saberlo, pensando
que los consejos de sus asesores eran sinceros y que los informes que le
presentaban era secretos.

Poco a poco, Wu Xing extendió sus hilos, carentes de los límites de la
moralidad que su padre había tratado de imponerle, y sustentados en la creencia
que compartía con Wu Gai Zi: "Si yo soy la ley en Jinzhong, yo dictó como
deben hacerse las cosas. Y si mi problema debe ser las consecuencias con mis
súbditos, les daré opio suficiente para que no sepan la fuerza con la que les
fustigo".

Y así siguió, hasta que Wu Xing encontró el amor. Tierno, dulce y romántico,
impropio de él y de una historia llena de asesinatos, chantajes y sombras.

Se había desatado un conflicto entre varias prefecturas en la que Jinzhong se había
aliado con la vecina Linfen, provincia gobernada por el señor Gao Ren, contra la
militarista prefectura de Luliang, gobernada por Zhang Xian. El conflicto no parecía
avanzar bien, las tropas de Luliang asediaban la capital de Linfen, y Gao Ren envió a
su esposa e hija a la capital de Jinzhong pidiendo a su señor que las protegiera.

Como Wu Xiao estaba en la guerra, fue Wu Xing quien las recibió, quedando
prendado de la doncella Gao Se. Puso a disposición de madre e hija toda la seguridad
de la que podía disponer en tiempo de guerra, e incluso se ofreció como guardián
personal de la doncella. A Wu Gai Zi le parecía increíble que su señor tuviera
sentimientos honestos hacía la muchacha, pero éstos eran innegables.

Pasaron los días, y llegaron noticias de que la habilidad de Wu
Xiao había dado la vuelta al conflicto, que se había roto el asedio de la
capital de Linfen y que los ejércitos ahora presionaban a las tropas de Luliang hacia su
territorio. Todo era alegría, y hubo una gran celebración. Y en esta
celebración, el amor terminó de florecer entre ambos jóvenes que, encubiertos
por Wu Gai Zi, se entregaron el uno al otro, prometiéndose secretamente
para casarse después de la guerra.

Y esto dejó desolado a Wu Gai Zi que, para su desgracia, se había
enamorado también de la dulzura de Gao Ren. Como guardaespaldas de Wu Xing los
acompañaba a todos lados, y no podía dejar de pensar en ella. Le resultaba
terriblemente doloroso ver las atenciones que le dedicaba la muchacha a su
señor, pese a saber que no tenía derecho a aspirar a ella. Pero el amor no
conoce de limitaciones sociales ni de deberes, y a Wu Gai Zi le costaba
muchísimo mantenerse fiel a lo que le habían enseñado.

Y fue todavía peor cuando la madre de Wu Xing, la que le había odiado y
despreciado siempre, se coló una noche en su habitación, por uno de los
pasadizos secretos de palacio. Wu Gai Zi no sabía que pasaba, que iba a
suceder...pero era la madre de su señor, y tenía que obedecerla. Ella, sólo le
pidió que le escuchara:

“Escúchame, hijo, porque en realidad eres mi hijo. Penosamente he soportado
mentir y comportarme como si así no fuera, pero lo que no puedo soportar es
verte con el corazón roto. Has guardado bien el secreto del amor de tu hermano,
pero es él quien no puede esconderlo. Al igual que tú, fruto de mi vientre, no
puedes esconder el tuyo. Amas a Gao Se, amas a esa muchacha y no puedes
evitarlo. Al igual que tampoco podrás evitar verla en brazos de otro.

Desgraciadamente, es un sufrimiento que no podemos evitar, puesto que el
mundo lo ha querido así. Cuando nacisteis ambos, el mismo día en el mismo
parto, tu padre os separó. Dos hijos, mellizos, serían una bendición para
cualquiera, salvo para alguien con un reino que legar y en busca de un
heredero. Así que, te convirtió en un bastardo, y le entregó la herencia a tu
hermano, Wu Xing. De esa forma además podía reconocerte el nombre, pues tu
padre no querría agravar a los ancestros negándote el nombre.

Debes saber, entonces, que deberías tener tanto derecho a estar con la mujer
que amas como el hombre que yace con ella en estos momentos. Si la quieres, si
quieres estar con ella alguna vez, deberás protegerla de ese mismo hombre.
Protégela, no dejes que la haga daño, y asegúrate de que es feliz. Haz que te
ame, y cuando así sea, llévala a un santuario. Si ella permanece en un santuario, el compromiso o matrimonio llegará a estar cancelado, y podréis estar juntos.

Pero no tardes mucho. Pude evitar que asesinaran a la comadrona que asistió
a vuestro parto, así como evitar que destruyeran los registros de que nacisteis
dos. Aunque eso tu padre no lo sabe, cuanto más tiempo pase más difícil será
arreglar lo que sucedió. Haz que te ame, llévala a un santuario y espera.
Cuando a los ojos de los ancestros el matrimonio deje de ser válido, reclama tu
herencia, reclama tu verdadera vida, y hazla tu esposa."

Ese día se produjo un cambio radical en Wu Gai Zi. Siguió cumpliendo
con sus deberes con Wu Xing, pero cada gesto estaba dedicado a Gao Ren. Tenía
un camino ante sus ojos, aunque estuviera asfaltado con las atrocidades que Wu
Xing le instaba a cometer. Tenía esperanza y tenía fe, y su comportamiento tuvo
su premio, pues Gao Se comenzó premiándole con tímidas sonrisas, después con
dulces palabras, y acabó confesándose.

Había pasado un año, el conflicto estaba en sus últimos estertores e incluso se
hablaba de negociaciones de paz. Fue en esa época cuando Wu Xing también tuvo
que ir a las líneas de batalla, a reuniones para negociar las condiciones de la
paz. Entonces Gao Se quedó al cuidado de Wu Gai Zi, como más leal compañero de Wu Xing.

Y fue en esa época en la que Wu Gai Zi cometió la única traición a su
señor que ha cometido en su vida, compartiendo lecho con Gao Se. Wu Gai Zi
fue seducido por ella, que le confesó que no había podido evitar darse cuenta
del amor que la profesaba, y ella había quedado prendada de él, su personalidad
y su candor. Wu Xing era un hombre excepcional, demasiado excepcional y todo en
él era demasiado perfecto e impresionante. Sin embargo, Wu Gai Zi era un
hombre mucho más terrenal, mucho más real, y que la reconfortaba más. Le dijo
que, cuando le abrazaba, sentía que miraba a una persona con corazón, no a un
gran señor con el que estaba prometida.

Y el amor rompió barreras.

Ambos estaban dispuestos a arriesgarse al castigo que tuvieran que soportar,
pero no podían esconder lo que sentían. Esperarían a la vuelta de Wu Xing, y
sellarían su destino, posiblemente la muerte.

Pero no fue así.

La comitiva de guerra traía lo que debían ser buenas noticias, pero no lo
eran para todos.

Wu Xing estaba taciturno, violento y desagradable incluso con Wu Gai Zi
y Gao Se. No pudieron hablar con él, y no sabían si sentirse aliviados o
asustados. Todo quedó explicado en el discurso de Wu Xiao: la guerra había sido
cruenta, el odio despertado terrible y el sufrimiento gravísimo. Pero la muerte
del señor de Luliang, Zhan Xian, y la ascensión de su hijo, Zhang Zei, habían
traído esperanza.

La paz se había firmado, bajo unas férreas condiciones para garantizar el
hermanamiento entre las tres provincias vecinas. Y para ello, nada mejor que
una serie de matrimonios concertados, como el de Gao Se con Zhan Zei, para
sellar la hermandad entre las provincias de Linfen y Luliang, y la de Wu Xing con
Gao Fan, sobrina del señor de Linfen, Gao Ren, quedando hermanadas Linfen con Jinzhong,
y por tanto, creando un triple hermanamiento entre Linfen, Luliang y Jinzhong.

Quedaron muchas familias rotas tras esta guerra, muchos hogares destruidos y
muchas familias deshechas.

Así como los sueños de Wu Gai Zi, que perdió a la mujer a la que amaba,
y quedó al servicio de un señor no sólo cruel y despiadado, si no además,
ultrajado por un hombre que pasó a ser su enemigo, sólo por buscar la paz.
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2 comentarios:

Killa_mazzrum dijo...

Os lo estais currando cada día más, la complejidad del trasfondo de los personajes, los enlaces personales, la profundidad de la investigación histórica...sinceramente, una maravilla.

Rol Hypnos dijo...

Muchas gracias por los comentarios.
La verdad que es lo que nos anima a seguir.
Gracias